Ahora que nada es sagrado

La metafísica de la subjetividad iniciada por Descartes que desembocó en el proyecto de la modernidad de formar individuos libres y autónomos termino en la tiranía del positivismo, en donde todo el progreso se reduce a los beneficios de la técnica que se obtienen con dinero y ya nadie cree en nada más.

Saturday, March 25, 2006

El principal problema de la enseñanza ética es el estado de ánimo de la juventud posmoderna sin perspectiva humanista. La pregunta es: ¿Cómo despertar en ellos la pasión por la existencia en una juventud que ya no cree que cree? ¿Cómo podemos inculcar la responsabilidad ante un subjetivismo extremo? En un mundo de competencia, de narcisismo de búsqueda de poder y de bien estar individual. El problema ético más importante es el fundamento de la verdad subjetiva: si la persona en su intimidad ya no encuentra una respuesta al sentido de su vida que supere el hedonismo, entonces se pregunta: ¿Por qué debo esforzarme en tomar decisiones correctas que ayuden a los demás? Es claro también que las decisiones que se tomen en la actualidad serán decisivas para condicionar no solamente el tipo de vida que tendrán esas generaciones del futuro; sino incluso, en general, para que la vida se pueda continuar: tenemos que ser concientes a las nuevas generaciones que la fuerzas tecnológicas que manejamos pueden proporcionarnos un enorme bien estar, pero también nos hacen vulnerables a las posibilidades de una catástrofe ecológica, política, económica y social a nivel mundial

Friday, March 10, 2006

Asimismo la incomprensión de libertad nos ha generado problemas ya que no hemos entendido que la libertad de elección conlleva compromiso y responsabilidad. Los existencialistas han expuesto que, como los individuos son libres de escoger su propio camino, tienen que aceptar el riesgo y la responsabilidad de seguir su compromiso dondequiera que éste les lleve. La respuesta individual a esta situación tiene que ser vivir una existencia comprometida por completo, y este compromiso sólo puede ser entendido por el individuo que lo asume. Así pues, el individuo, por lo tanto, tiene que estar siempre dispuesto también a buscar el bien común de la sociedad que lo rodea pero es la adopción del pesimismo trágico y de la voluntad individual afirmadora de la vida la que lo opone a la realización moral de la mayoría, impidiéndole su realización en conjunto