El principal problema de la enseñanza ética es el estado de ánimo de la juventud posmoderna sin perspectiva humanista. La pregunta es: ¿Cómo despertar en ellos la pasión por la existencia en una juventud que ya no cree que cree? ¿Cómo podemos inculcar la responsabilidad ante un subjetivismo extremo? En un mundo de competencia, de narcisismo de búsqueda de poder y de bien estar individual. El problema ético más importante es el fundamento de la verdad subjetiva: si la persona en su intimidad ya no encuentra una respuesta al sentido de su vida que supere el hedonismo, entonces se pregunta: ¿Por qué debo esforzarme en tomar decisiones correctas que ayuden a los demás? Es claro también que las decisiones que se tomen en la actualidad serán decisivas para condicionar no solamente el tipo de vida que tendrán esas generaciones del futuro; sino incluso, en general, para que la vida se pueda continuar: tenemos que ser concientes a las nuevas generaciones que la fuerzas tecnológicas que manejamos pueden proporcionarnos un enorme bien estar, pero también nos hacen vulnerables a las posibilidades de una catástrofe ecológica, política, económica y social a nivel mundial
Ahora que nada es sagrado
La metafísica de la subjetividad iniciada por Descartes que desembocó en el proyecto de la modernidad de formar individuos libres y autónomos termino en la tiranía del positivismo, en donde todo el progreso se reduce a los beneficios de la técnica que se obtienen con dinero y ya nadie cree en nada más.

2 Comments:
No creo que se pueda hacer mucho en contra de las oleadas posmodernas. La realidad está ahí.
Me pregunto si Nietzsche es, paradójicamente, ya nuestro último recurso para reivindicar la metafísica.
¿Qué se puede hacer?
Es probable que nada. Pero ¿entonces qué nos queda? SÓLó creer.
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